La familia representa un papel esencial en la socialización inicial de los individuos, constituyendo un auténtico canal de normatividad que inicia a las personas, desde temprana edad, en la interiorización de las normas básicas, en gran medida a través de la adquisición y aprendizaje de la lengua.
     En el ámbito de la familia, los padres y las madres -como elementos adultos y responsables- tienen una clara y neta misión educadora, a la que no pueden renunciar. 

    Si algo ha descubierto la Educación en nuestro tiempo es la necesaria conexión que le une al ámbito familiar, de tal manera que difícilmente tendrá éxito un proyecto educativo si no cuenta con el apoyo, con la coincidencia coherente de objetivos y con el influjo positivo y profundo que ejerce el medio familiar. 

     El entorno familiar constituye una fuente principalísima de aprendizaje, un medio de transmisión de valores y el primer ámbito donde se forja la personalidad de los niños y las niñas.  Es imprescindible, por consiguiente, conseguir trabajar al unísono en los dos ambientes fundamentales en los que se mueve el alumnado: el familiar y el escolar. De este modo, el efecto de la acción educadora resulta multiplicado y un ámbito refuerza y realimenta la actividad del otro.

     Tres son los principios fundamentales que presiden la LOE.

     El segundo principio consiste en la necesidad de que todos los componentes de la comunidad educativa colaboren para conseguir la combinación de calidad y equidad la realización de un esfuerzo compartido. Pero la responsabilidad del éxito escolar de todo el alumnado no sólo recae sobre el alumnado individualmente considerado, sino también sobre sus familias, el profesorado, los centros docentes, las Administraciones educativas y, en última instancia, sobre la sociedad en su conjunto, responsable última de la calidad del sistema educativo.

     El principio del esfuerzo, que resulta indispensable para lograr una educación de calidad, debe aplicarse a todos los miembros de la comunidad educativa. Cada uno de ellos tendrá que realizar una contribución específica. Las familias habrán de colaborar estrechamente y deberán comprometerse con el trabajo cotidiano de sus hijos y con la vida de los centros docentes.